Viajes para la vida en la Patagonia.

Parque Nacional Jeinimeni

Hermosos colores de otoño nos acompañaron en todo el treking del Jeinimeni

 

Cuando las ideas en la mente se alinean para ser capaces de vivir una experiencia en la Patagonia, hay que ser muy responsable con uno mismo. Primero, las características climatológicas, geomorfológicas y las latitudes a las que uno se expone, ciertamente, son bien extremas. No hablo de frio, de vientos ni de hielos milenarios. Estamos hablando con propiedad de que la Patagonia, es otra alma o poder sobrenatural que tiene atributos por sobre cualquier cosa que los humanos podamos imaginarnos.

El preámbulo.

Digo esto pues en la mayoría de las ocasiones que hemos realizado un viaje a la Patagonia, existen algunas magias o secretos que se van develando en cada paso hacia la aventura. La Patagonia tiene vida propia, no es cosa de hacer lo que uno quiera, sino más bien es una danza que se debe bailar al compas de algo ante lo cual uno no es capaz de predecir, se debe ser dúctil y flexible.

Los transportes aéreos, terrestres o marítimos, los campamentos y la logística de montaña en estas latitudes, están cada vez más adaptadas a las condiciones, pues como humanos, al ser animales de costumbre, hemos aprendido a liar los procesos y a entender el medio ambiente como algo vivo y con una energía feroz que se debe respetar en el momento de embarcarnos en cualquier empresa, pues cualquier cosa puede pasar.

En las relaciones humanas; conversar, darse el tiempo y conocer la cultura, es parte viva de lo que se puede lograr en parajes como estos. La gente es aferrada a lo suyo, el sentido de pertenencia de la cultura es una parte que debe ser asimilada por todos y cada uno de quienes se quieran aventurar a ello. Muy por el contrario, ser empecinado y creer que las cosas están resueltas, pueden incomodar al mas osado y experimentado aventurero.

La sintonía perfecta es estar dispuesto, ser optimista al cambio y adaptarse a cada situación. Tener anhelos y metas personales internas ayuda mucho. Querer crecer y ser capaces de doblegar nuestros enemigos internos es clave, pues el trabajo parte desde lo interno para ser parte integra y sumar a lo colectivo. En muchas ocasiones he visto frustraciones por no lograr lo que cada uno ha querido, y al mismo tiempo he visto la evolución de personas que han estado dispuestas a todo, sin expectativas grandes creadas por la imaginación humana, que han caído en el mejor de todos los aprendizajes. Ser capaces de soportar el cambio y manejar las cosas desde una mirada ambigua de las cosas mundanas. No tener miedo a lo flexible, pues ello te hace ser capaz de dar un paso adelante con optimismo, ganas y claro, ¡fe!

Guanacos dándonos la bienvenida en la experiencia Jeinimeni

¡Parque Nacional Jeinimeni, toda una aventura!

La apuesta era así: Viajar en avión a Balmaceda y conectar Chile Chico con barcaza para luego avanzar raudos a Jeinimeni. Sin embargo, el viaje cambió pues las barcazas no se encontraban disponibles y nuestra logística tuvo que realizar cambios importantes en el transcurso, lo que significó volar desde Coyhaique a Chile Chico en una avioneta de 2 motores, 8 tripulantes y nuestros bolsos de montaña entre medio de los valles patagónicos cubiertos de lengas amarillas y rojizas, FUE un vuelo lleno de sube y baja que nos enseñó las primeras lecciones. Contra el tiempo, no se juega.

Posterior a ello con una logística dinámica y un equipo en tierra que ya iba de avanzada, nos internamos al hike de la piedra clavada, cueva de las manos y el valle lunar. Estos lugares comenzaron a abrazarnos con toda su hermosura. Los guanacos en manada no dieron el saludo inicial y las manos pintadas en las rocas señalando una cultura de mas de 7mil años, se mostraba viva y llena de regalos ancestrales de los tehuelche o también llamados aonikenk. El Hike de 4 horas ventoso y abrumador en sus vistas nos indicaba el camino correcto donde queríamos estar, éramos felices observando el atardecer, caminando entre la estepa, las rocas coloridas y viéndonos a nosotros como niños disfrutando el viento potente y el sol calando valles de la zona. Una vez que finalizamos este tramo, nos dirigimos a la profundidad del valle de Jeinimeni a montar nuestro primer campamento en el sector de Conaf. Comimos rico y nos alegramos de la jornada vivida

Pinturas rupestres de Tehuelche con mas de 7mil años de antigüedad. UN verdadero tesoro para la humanidad.

 

La mañana siguiente comenzó con un Trekking rico y abundante en vistas brutales de ríos y lagos salvajes. Mucho de ellos icónicos y admirados por deportistas pescadores y trekeros pues su contenido no solo era visual si no también rico en flora y fauna. El otoño señalaba su presencia desnuda ante nuestros ojos y el gusto de caminar kilómetros y kilómetros al interior, nos llenaban el alma de cosas que aún no podemos entender. Ya ha pasado un tiempo y de cruzar el paso de la gloria, nos encontramos con el regalo de presenciar el Lago Verde desde lo alto era algo que no cabía en las mentes de ningún explorador de nuestro viaje, estábamos todos embobados con los colores verdes y calipsos que nos regalaba el Lago. Los cruces de río eran secundarios y el frio o calor o cansancio no tenían cabida en todo esto, después hacia el interior todo se llenaba de vida, glaciares colgantes, riachuelos, montañas escarpadas y bosques multicolores adornando el valle.

Llegar al refugio, no solo fue un grato momento, sino más bien un punto para poder descansar y con liviandad, entender lo que había pasado por nuestras mentes y cuerpos luego de caminar más de 20 kilómetros montaña adentro encontrando todo lo que pudiésemos imaginar.

El refugio fue rico, lo disfrutamos bastante. Comimos bien, pudimos secar las cosas que se habían mojado y al día siguiente caminamos el glaciar, contemplamos y meditamos respecto del ciclo del agua, nos conectamos muy fuerte y llenamos de energía nuestros cuerpos para continuar el peregrinaje hacia el valle de Avilés en el día siguiente como si fuéramos los primeros hombres, Nos sentimos primitivos y ahondamos en nuestro ADN intensamente. Volamos los valles y nos sumergimos en el bosque hasta perdernos para volver a encontrarnos y entender el significado del viaje.

Las vistas al Lago Verde en el cruce del paso la Gloria impresionan a todos los visitantes de este hermoso Parque nacional.

El refugio renoval muy rústico aportó lo suficiente como para hacernos sentir cálidos y favorecidos con la comida entregada por el equipo logístico. Fue rico sentirnos bendecidos por el alimento y por una cocina a leña donde calentábamos todo e incluso hicimos pan. Esta cocina fue hecha a medida para el refugio de manos de Miguel Vásquez y en perfecta concordancia de lo requerido por Andrés Bozzolo, quien humildemente entregó su esfuerzo y trabajo para nosotros.

Esos momentos ya eran sublimes, estábamos alineados en cuerpo y alma con la naturaleza, los ríos abajo los cruzamos con tirolesas de cable que estaban puestos anteriormente y presagiaban el final de nuestro viaje. Pero no solo era caminar rio abajo, pues la última jornada contaba con más de 24 kilómetros de abundante vegetación, ríos gigantescos y valles que terminaban en gigantescos cortes rocosos donde era necesario rodear hasta caer en los lugares correctos y lograr llegar al final de nuestro camino en el sector de Fachinal donde nos esperaba el transporte y nos llevaría directo al pueblo de Chile Chico.

Ultimas palabras

Agradecer para ser correctos es lo mas importante en este viaje, agradecer al lugar y su naturaleza, a sus primeros hombres que fueron capaces de armar el rustico sendero en medio de las montañas. Agradecer a Patagonia Huts por aportarnos con todo lo necesario para este gran viaje. A nuestro equipo logístico por creer en cada momento y hacernos sentir muy bien cuidados con el calor de un te y el cariño de un buen plato caliente al final de cada jornada. Queremos agradecer especialmente a nuestros exploradores Isabel Croxatto Pablo Orrego, Lina Gaete y Cazu Zegers pues ellos fueron la chispa para dar pie adelante a esta aventura. Y finalmente a nuestras familias que siempre, desde un lado alejado, nos ayudan para estar tan lejos del hogar brindando experiencias de montaña únicas en los parajes de la Patagonia Norte.

La foto de nuestro grupo en la montaña.

 

Escrito por:

Rodrigo Vera Soto

Fotografía

Ariel Gallardo

Presentado por:

Volkanica Outdoors

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