Experiencia Noruega

por Rodrigo Vera

Durante el mes de febrero del presente año, nuestro director y guía de montaña Rodrigo Vera, tuvo la oportunidad de visitar uno de los destinos más icónicos del planeta, pudiendo conocer las extensas montañas y fiordos del círculo polar ártico en el hermoso país de Noruega.

Rodrigo te cuenta en primera persona su experiencia:

¿Por qué Noruega?

Noruega es un destino de clase mundial. No solo para los amantes de la aventura si no que además para todo tipo de público que quiera conocer las culturas escandinavicas, deleitarse con los paisajes únicos y con uno de los fenómenos de la naturaleza mas impactantes como los son las auroras boreales. Debido a este fenómeno que tiene su origen en las tormentas solares que son atraídas por los polos, es que gente de todo el mundo viaja y visita el Norte de este país. Nosotros pudimos vivirlo en primera persona en el estilo Mawida. Solos, inmersos en la naturaleza salvaje de las montañas, caminando por horas entre medio de un extenso bosque oscuro y cruzando ríos y estepas clásicas de este peculiar paisaje.

Rjukan. Destino imperdible para la escalada en hielo.

La primera parada que realizamos en este país posteriormente de haber aterrizado en la capital Oslo, fue viajar a Rjukan. Un pueblo inmerso en las montañas del Telemark y cuyas condiciones únicas de frio lo hacen un referente a nivel mundial para la escalada de cascadas de hielo y rutas largas clásicas que bajan desde las montañas de Gaustatoppen en el centro del país.

Para poder llegar a este pueblo, tuvimos que desplazarnos en vehículo electrico (más del 60% del parque automotriz en Noruega es de uso eléctrico) por más de 170 kilómetros hacia el Noroeste cruzando ríos inmensos, lagos congelados y montañas copadas de nieve donde aparecían uno a uno diferentes centros de ski alpino y nórdico.  Además, cada cierto tramo, aparecían típicas construcciones vikingas de antaño fabricadas de madera, lo que nos permitió vivir y conectar con este peculiar pueblo lleno de misticismo, dioses y creencias tan singulares y únicas.

Escalar y escalar en hielo

En Rjukan estuvimos alrededor de 4 días disfrutando y entrenando muy fuerte todo tipo de cascadas; Largas, pequeñas, fáciles y no tanto. Pudimos hacer volumen de escalada, es decir, intentar varias veces diferentes rutas o incluso una misma con el objetivo de acostumbrar el cuerpo a movimientos y gestos tan específicos en este deporte. Pudimos repasar planes de seguridad, entrenar sistemas de reunión y anclajes en diferentes tipos de situación, ensayar la confección de avalakov y compartir conocimientos con personas de todo el mundo.

Una de las personas con quien nos encontramos fue un conocido español y eminencia de la escalada de todo tipo. Su nombre es Carlos Logroño, más conocido como “citro” quien tuve la oportunidad de conocer hace ya 15 años en las rocas de Huesca, España. En ese entonces, yo intentaba una ruta difícil y metros arriba él conseguía sus propios objetivos en la escalada de alta dificultad. Las conversaciones eran escasas de un buen repertorio pues el frio y la situación nos empujaban a mantenernos en movimiento lo que esos días fue casi escalada a tiempo completo.

¡Se ve seguro, pero tiene sus riesgos!

La zona de Rjukan suele aparentar tener una cierta facilidad en términos de seguridad, ya que la mayoría de las rutas de escalada en hielo se encuentran relativamente cerca del camino vehicular,  sin embargo para acceder a cada sitio, debes tener claro sus riesgos, entre ellos aprender a manejar con hielo permanente en la calzada, debes utilizar un neumático ad hoc para suelo escarchado, también debes caminar con garras o mini crampones todo el tiempo y sumar a esto las condiciones del lugar ya que este pueblo posee numerosas estaciones de generación de energía hidráulica por lo que si no tomas una buena decisión de que cascada escalar un día u otro, puede tomarte por sorpresa de que en un momento se abra la compuerta de salida de agua de una de las tuberías y la escalada termine en el suelo o con un chaparrón que no olvidarás nunca más en tu vida.

Debemos recordar también de que al ser un sector ubicado en un cañón en toda su extensión, en las parte superior, se encuentra Gaustatoppen, una montaña con pendientes diversas y que en uno de los días en que nos encontrabamos escalando, liberó una avalancha de enorme magnitud, sepultando la vida de un escalador británico. Su amigo quien quedó con vida, pudo ser rescatado gracias al trabajo de la policía nacional y miembros de socorro en montaña noruego mientras escalaban el clásico traverse del Gausta Marathon.

La experiencia sirvió a todos los escaladores que nos encontrábamos en el sector ya que después de ello, la gestión del riesgo fue consolidada con mucha más fuerza. También aprovechamos el momento para detener la ansiedad y aprovechar de tomar el sauna noruego con piquero a la nieve para rematar y volver a tomar energías para lo que seguía.

Para finalizar la escalada en este sector, elegimos una ruta de nivel WI5+ de alrededor de 300 metros en la ladera Norte de Rjukan, partiendo la escalada muy temprano y logrando salir en perfectas condiciones sobre el medio día.

Ya con esta experiencia y entrenamiento, viajamos a Oslo para descansar en la ciudad y prepararnos para tomar el vuelo hacia el círculo polar ártico en dirección a la ciudad de Bodø.

BODØ ENTRANDO AL ARTICO

Después de un poco más de una hora de vuelo desde Oslo, entramos a lo que más me tenía curioso que era el Círculo Polar ártico. Era importante pues ya estamos hablando de una latitud por sobre los 67 grados Norte y porque, además las condiciones comienzan a ser más hostiles y extremas.

Durante la primera jornada, tuvimos el honor de conocer a gente local, escaladores y montañistas noruegos con una calidez y sencillez humana digna de admirar. Todos muy conectados, amables y dispuestos a colaborar en todo lo que fuera necesario, ellos sabían que íbamos a estar en la zona y nos dieron todo su apoyo y soporte.

Después de conocer a la gente nos dio tiempo para poder escalar un par de cascadas cerca del auto y conocer un pedacito del terreno que nos iba a cobijar durante la siguiente semana.

Primer desafío Montañas de Kjerringoy,

La primera montaña que escalamos fue la arista de Strandåtin en el sector de Kjerringoy. Esta es una ruta que sale del camino de autos en un Hike de pocas horas para lograr estar en lo más alto de una de las cumbres predominantes del macizo. Una vez en ese lugar comienza la aventura. Más de 1000 metros de recorrido por toda la cresta, teniendo a ambos lados bellas vistas hacia el mar, glaciares y otras montañas aledañas.


“Me gustó mucho porque es una ruta que necesitas emplear todo el conocimiento. Mucho juego de cuerdas, variados rapeles (tienes que evitar que la cuerda se quede enredada), escaladas de diferente grado y tramos en los que no puedes perder tiempo y moverte rápido hacia arriba, abajo, etc., sobre todo en invierno donde las ventanas de luz son cortas y tienes que sacar el máximo rendimiento a la cordada”

Al finalizar viene una serie de rapeles para llegar al suelo y continuar el camino hacia el auto.

LO FACIL SE TORNA DIFICIL

A pesar de tener toda la información relevante de la ruta, considerarnos unos avezados escaladores y de experiencia en montaña, no conocer el terreno siempre pasa factura. Y así mismo fue como ese día, después de montar el primer rappel, ¡consideré que estábamos perdidos! Declarando lo anterior y entendiendo los riesgos, asumimos como equipo de que la jornada iba a ser muchísimo más extensa que como si hubiéramos tomado un camino correcto. El entrenamiento y experiencia salió a flote, consideré que era obvio de que íbamos a tener cuerdas enredadas si extendíamos los largos de cuerda en los resaltes de roca por lo que la estrategia fue realizar rapeles cortos y con acceso rápido a las cuerdas. Así nos pasamos unos varios cientos de metros, con paciencia, pero optimizando la seguridad para evitar los largos rapeles. El equipo empujaba a bajar más rápido con cuerdas extendidas pero la prudencia nos indicaba que lo estábamos haciendo bien, que estábamos haciendo lo correcto y que debíamos mantener la estrategia con rapeles cortos y moderados hasta encontrar condiciones para rapelear largo. Uno tras otro cada tramo que bajábamos; era un paso mas para avanzar. Evitamos encender frontales hasta casi el final ya que debíamos acostumbrar la vista a la oscuridad y era muchísimo mejor para observar en profundidad hacia el final de las verticales rocas donde nos encontrábamos. Al final de los últimos rapeles que hicimos en un canalón de nieve, pudimos descansar con pies en tierra firme y consolidar la bajada. Ya era de noche, necesitábamos las frontales y volver a hidratarnos con las aguas puras de los riachuelos que descendían desde la montaña.

Antes de comenzar a bajar y en plena oscuridad, comencé a notar algo raro en el cielo y la luz se confundía con las nubes. Estábamos en un lugar remoto, atrás de algún caserío y fuera de todo tipo de civilización. No podía ser la luz de una ciudad a lo lejos. De pronto comenzaron los destellos en el cielo de colores verdes y rojizos: ¡¡¡eran las famosas auroras boreales!!!

Pudimos ver el espectáculo en su totalidad, solos, en medio de la nada y mientras caminábamos hacia el fondo del valle. Esos momentos que sabíamos no hubieran podido ser reales si no nos hubiésemos perdido en la linea de los rapeles. Fue la gloria y fueron momentos tan únicos que los recordaremos hasta el final de nuestras vidas. 

Descanso y al nuevo desafío

Entre una montaña y otra decidimos realizar un descanso para estar fuertes para cada intento. Aprovechamos de conocer un poco más el pueblo y planificar todo bien detallado para evitar cualquier error. Las auroras ya las habíamos visto por lo que no queríamos perdernos en ninguna bajada ni ascenso a montaña.

La montaña elegida era Åselitind en el cordón montañoso de Børvasstindane. Escalar estas montañas representaban cada una un valor especial para nosotros y también para cada montañista local ya que se encuentra entre los seis picos más significativos de las montañas de Bodø cuyo ascenso le da un realce especial ya que si logras llegar a la cumbre de todos ellos, el Club local de escalada y alpinismo @bodoklatreklubb entrega un distintivo en virtud del mérito de haber completado las 6 cumbres. Esta montaña llamada Åselitind, nos dio la oportunidad de escalarlo por una de sus rutas más complejas y en invierno que también le suma un punto más a ello. Esta vía tiene 300 metros de recorrido por terreno variado e iniciando el primer tramo con una cascada WI4+ la cual se mezcla con el corredor con nieve y roca. La parte final como siempre con nieve suelta que nos entregaba de vez en cuando una que otra avalancha lo que hacía a cada escalador mantener el ímpetu, el coraje y la fuerza para no ser arrastrados hacia abajo con estos dragones de hielo.

Finalmente coronamos la cumbre del macizo en un muy buen tiempo, nos abrazamos arriba y tomamos la foto señalando lo más alto. Después bajamos por una de las rutas de escalada de hasta 40 grados, pero sin la necesidad de utilizar cuerdas. Al llegar al pueblo celebramos y nos sentimos muy felices de ese pequeño pero gran logro. Llevábamos 2 de 6 y en pleno invierno.


Dato importante: El Pindenåla fue fundado el 1 de enero de 1998. Para recibir el pin, debes haber escalado 6 picos montañosos importantes en Nordland. Dos de ellas deben ser caminatas invernales. Aquí las 6 montañas en lista:


• Preikestoltind – Valnesfjord.
• Sjunkhatten – Sjunkfjorden.
• Husbyviktind – Rørstad.
• Strandåtind – Kjerringøy.
• Store Åselitind – Børvasstindane.
• Stetind – Tysfjord.

ULTIMAS JORNADAS

Después de haber escalado las dos montañas anteriores, nos sentíamos en perfectas condiciones, bien aclimatados al lugar, con fuerza y muy mentalizados para darlo todo en el último, pero no menos importante cerro llamado Husbyviktind ubicado en la pequeña localidad de Rørstad.

 Si bien las condiciones meteorológicas habían sido benevolentes con nuestro ambicioso plan durante los días anteriores, teníamos sumamente claro de que en algún momento nos iba a suceder lo contrario. Dicho lo anterior, claramente los últimos días tuvieron condiciones bastante complejas con cambios de reporte, vientos y precipitaciones por lo que el día previo a intentar la montaña tuvimos un día relajado y fuimos al Gimnasio local a escalar y disfrutar de estar cómodamente escalando en uno de los muros más grandes de Noruega. El nombre del complejo deportivo es Mørkvedhallen Klatresente.

Cruzando los Fiordos y montañas

Muy temprano en la mañana, partimos nuestra travesía hacia el pueblo de Røsvik para conectar con nuestro capitán de barco que estaba esperándonos para embarcar. A las 07.45am comenzamos la navegación por lugares realmente hermosos donde encontramos montañas inexpugnables y glaciares que corrían hasta el mar. Cada cordón montañoso diferente uno a otro y cuyo elemento en común eran sus pendientes completamente rocosas que terminaban abruptamente en las aguas del mar. En muchos lugares la roca se camuflaba con la flora del lugar y con pequeñas playitas que encontrábamos hacia nuestro destino. Después de una hora aproximadamente, ya nos encontrábamos en la localidad de Rørstad el cual era nuestro punto de inicio hacia la montaña.

Al desembarcar nos tomamos un par de fotos y comenzamos a caminar con fuerza hacia nuestro objetivo, sabíamos que las distancias eran escasas según el plan, pero debíamos ser capaces de cruzar las quebradas rocosas y heladas. Muy pronto y después de caminar por alrededor de una hora por terreno diverso y ya encontrando las primeras pendientes de roca con hielo fijo en todos lados, comenzamos a darnos cuenta de que nuestros anhelos por conseguir la cumbre comenzaban a desvanecerse. No por el esfuerzo, compromiso y ganas de meterle hacia adelante, si no más bien por las condiciones del terreno y la meteorología. Ya subiendo un poco más e intentando vadear los diferentes obstáculos, comenzó a precipitar nieve, el viento se ponía más intenso y las paredes de roca resbaladizas. Era el momento de tomar una decisión y ponernos en nuestro lugar ya que quedaban por lo menos 3 kilómetros de terreno escarpado con verglas y malas condiciones para recién comenzar con la escalada. No pintaba muy bien. Por mi lado yo me anudo la cuerda y comienzo a subir por una pendiente de pasto congelado, ramas y hielo hasta lograr un punto seguro sobre unos 50 metros roca arriba, luego comienzo a observar y no veía por donde más avanzar. Nos reunimos todos en este punto, nos miramos y la sensación de no continuar podía observarse en los rostros de cada uno. Por un momento nos entristecimos, pero también por otro teníamos muy claro de que no estábamos yendo a ninguna parte por lo que nos abrazamos y dijimos. Fín!

La bajada fue entretenida, ya en una zona de confort y relajados, pudimos tomar fotos, conversar de la vida y de cuan felices y provechosos habían sido todos estos días. Pudimos caminar por la playa con equipos de montaña y pasear por el pueblito para tomar fotos. Importante he de destacar que en ese tipo de lugares no habita nadie si no hasta la época de verano, por lo que todas las casas se encontraban completamente cerradas y todo guardado.

SI NO ESCALAMOS NOS VAMOS DE PESCA

Finalmente, en el puerto de Rørstad nos quedamos esperando a nuestro capitán que no demoró más de una hora en llegar, en el bote teníamos de todo, ricos sándwich, cerveza, agua y bebidas pues sabíamos que al regreso queríamos estar cómodos y también disfrutar de la compañía de Philipe (capitán de la embarcación) así que lo pasamos super bien. Comimos, compartimos la conversación y él con mucho entusiasmo nos mostró un poco más allá de los fiordos de la zona. Al regresar hacia el puerto le pedimos si era posible pescar, a lo que rápidamente accedió a ello. Preparamos la caña, encendió el radar para ver los cardúmenes y comenzamos la nueva aventura. A pesar de que el radar no indicaba un momento óptimo para la pesca, insistimos en lanzar y armarnos de paciencia para la aventura. Mientras pasaba el tiempo, yo tenía la caña esperando el momento. De pronto: Picó, picó dije. ¡Todos en un mar de carcajadas nerviosas y felices del cometido, comencé a recuperar lienza hasta obtener el premio! Un hermoso pececillo de la zona, tomamos la foto de rigor y lo devolvimos al mar. Fue un momento único y consolidó la experiencia completa que estuvimos buscando en nuestros sueños cuando planeamos el viaje a Noruega. En resumen, tuvimos el privilegio de “hacerlas todas”

EXPERIENCIAS Y ENSEÑANZAS

Conocer un destino de esta naturaleza y poder realizar tantas experiencias en tan poco tiempo, requieren de un buen plan. Y un buen plan significa estudiar la zona desde antes. Entender su morfología, logística, meteorología y forma de vida. Planear una empresa de este tipo además requiere estar concentrado y compenetrado en los resultados ya que en cada paso existen pormenores que invitan a desistir y evitar los esfuerzos. Pero creo que por nuestro lado, fuimos férreos al plan, a mantenernos optimistas e ir paso a paso celebrando los pequeños logros.

Tener un plan no significa que no ocurren cosas en el camino, muy por el contrario, está lleno de bemoles y escollos que debemos sortear permanentemente, pero el plan te entrega un esqueleto claro de la hoja de ruta, para que el camino tenga sus objetivos definidos y el paso de cada obstáculo sea claro, real y también de las garantías de que cada esfuerzo, es por un bien mayor.

Hemos aprendido mucho en el recorrido, principalmente a mantenernos positivos y con una actitud ganadora. También a mantener el ímpetu aun cuando las cosas se ven mal a alegrarse de los pequeños logros pues la suma de ellos son el cumplimiento de los desafíos mayores.

También nos hemos dado cuenta de que lo más importante para todos, son las garantías de la seguridad. La capacidad de observar con claridad en el equipo y en el medio ambiente los momentos cruciales para tomar las decisiones. Sin seguridad no hubiéramos podido lograr cada paso y cada paso tenía como un elemento principal a la seguridad y la gestión del riesgo.

Finalmente, como miembro del equipo expeditivo, quiero agradecer a Adrián por su motivación inagotable y a Matías por tener la voluntad de ir más allá. ¡Sin un grupo humano de estas características, el desafío un hubiera sido posible!

En nombre de la expedición queremos agradecer profundamente a nuestras familias, a todas y cada uno de los integrantes del grupo familiar. A las amistades y compañeros de montaña por apoyar los procesos. A Mawida Adventures quienes han hecho un soporte gigante desde Chile permaneciendo conectados siempre en cada paso por las montañas del norte. También agradecer a Volkanica Outdoor por todo el soporte de equipamiento y el esfuerzo que han realizado durante tanto tiempo vistiendo y equipando a la gente de nuestro país con las mejores marcas del mercado.

Nota técnica: Tuve la oportunidad de probar el zapato de escalada Ortles Couloir de la marca Salewa. Este es un calzado para rutas de alto nivel donde se requiere ligereza y alta precisión en la escalada multiterreno. Sin lugar a dudas una bota que con su estilo y formato revolucionará el mercado.

Finalmente queremos agradecer a todos quienes han confiado en nosotros y nos han dado las palabras de aliento en los momentos difíciles que a pesar de que no se notan, han sido muchos y en cada uno de esos pequeños pasitos, ¡han estado presentes!

Este relato fue presentado por:

Volkanica Outdoors

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *